martes, 25 de junio de 2013

De Madrid a Gijón en menos de 40 horas - Brevet de 600 kms 2013



Con la brevet de 600 kms hemos dado fin a la temporada de preparación de ultrafondo. Muchos de los miembros del Pakefte hemos conseguido completar las cuatro pruebas sucesivas de 200, 300, 400 y 600 kms durante el primer semestre de 2013.

Ahora sólo nos falta el plato fuerte, la Londres-Edimburgo-Londres o la Madrid-Gijón-Madrid, dentro de un mes aproximadamente...

El caso es que el viernes 14 de Junio nos encontramos en Algete a las 20 h los habituales de esta pasión por el ciclismo de fondo. Nuestro compañero Antonio nos hizo el favor de acercarnos en coche a algunos de los miembros del Pakefte, Agustín, Pablo y un servidor. Por otra parte, David, Raúl y Jesús llegaron por sus medios al mismo punto. Tras dedicar un minuto de silencio por la muerte de Robert Lepertel, histórico presidente del Audax Club Parisien y una de las almas del ciclismo randonneur a nivel mundial, el pelotón inició su marcha con unos 15 minutos de retraso.

Los primeros kilómetros quedaron plasmados en esta fotografía de José Luis López, del club Pueblo Nuevo:


Como suele ocurrir, unos pocos ciclistas se lanzaron por delante para tratar de acabar la ruta antes de la noche del sábado. Dada la hora de inicio, la mayoría optamos por una solución más habitual en las brevets de 600 kms, parando a dormir en un hotel situado en un punto estratégico, en nuestro caso el hotel Ventasierra en Valdoré, poco después del control de Cistierna, en el km. 445 aproximadamente.


El ritmo de esta brevet fue más tranquilo que en las anteriores, dado que todos queríamos reservar ante la incertidumbre. Para la mayoría de nosotros era la primera vez que afrontábamos una ruta de 600 kilómetros.

El terreno conocido hizo que los primeros kilómetros hasta el control de Atienza pasaran rápidamente, con las mismas sensaciones que en anteriores ocasiones, añadiendo en esta ocasión el aliciente del anochecer. La mayoría de ciclistas del Pueblo Nuevo pararon a cenar en Atienza. Nos quedamos solos por delante Jesús, Agustín, Pablo y yo, disfrutando del pedaleo silencioso en medio de la noche. La Sierra de la Pela, en el km 150, nos ofrecía un espectáculo inigualable, bajo un impresionante cielo estrellado. Tuvimos que parar unos minutos, apagar las luces y dejarnos llevar por la imaginación mirando las estrellas. Hacía menos frío de lo que esperábamos y no tuvimos que abrigarnos demasiado para recorrer los tranquilísimos pueblos de Guadalajara y Segovia en el silencio de la noche.

En Ayllón no había nada abierto, pero la organización puso un control improvisado donde pudimos sellar nuestros libros de ruta. Empezó a amanecer en las inmediaciones de Maderuelo, junto al bonito embalse de Linares, y allí sufrimos los primeros ataques de sueño. Poco después de las 7 de la mañana llegamos a Fuentespina, donde habíamos decidido desayunar. Pocos minutos después se unió a nosotros el pelotón principal.

A lo largo de la mañana y la tarde del sábado continuamos atravesando las provincias de Burgos, Palencia y León, a ritmo tranquilo pero sostenido, la mayor parte del tiempo junto con los amigos de Pueblo Nuevo. Pasamos por Tórtoles de Esgueva, Torquemada, Frómista (donde coincidimos con el Canal de Castilla y el Camino de Santiago), Carrión de los Condes, Sahagún, Cistierna... hasta completar más de 450 kms en 24 horas. Así llegamos cuando empezaba a oscurecer al hotel Ventasierra, de Valdoré, a los pies de las montañas de León, antes de afrontar la subida a Riaño.


Apenas cenamos y dormimos 3 horas, cuando el despertador sonó a las 2 de la madrugada. Teníamos que proseguir la ruta para entrar en el control de Cangas de Onís antes de las 7:20 de la mañana. En la reanudación los de Pueblo Nuevo salieron un poco más rápidos, con nuestros compañeros Jesús, David y Raúl. Mientras, Pablo, Agustín y yo nos quedamos un poco atrás en la subida a la presa Remolina. Pasamos por el embalse de Riaño lamentando que la noche no nos permitiera disfrutar del paisaje, y continuamos la subida hasta el puerto del Pontón, bastante tendido por su cara sur. El frío se hacía cada vez más penetrante, y mis manos casi dejaban de responder. No tenía guantes de invierno. Se me ocurrió la idea de convertir los manguitos en manoplas, y así pude pasarlo un poco mejor.

Desde el puerto del Pontón disfrutamos de un larguísimo descenso de más de 40 kilómetros hasta Cangas de Onís. Nos amaneció junto al imponente río Sella, antes de llegar a Cangas. En el pueblo se respiraba un ambiente de resaca ciclista, ya que el día anterior se había celebrado la Clásica Ciclista de los Lagos de Covadonga, todo un referente en el mundillo.

Nos quedaban 5 horas de margen para llegar a Gijón, y aproximadamente 80 kilómetros. Margen suficiente, pero no podíamos permitirnos equivocaciones. En las proximidades de Cangas nos adelantaron algunos grupos de ciclistas que habían pasado la noche allí. Después vinieron unos interminables kilómetros por una carretera poco amigable que picaba hacia arriba, con una temperatura más fría de lo deseable. En El Berrón tomamos la última carretera secundaria que nos llevaría hasta Gijón, a través del alto de la Madera.

Finalmente consumimos aproximadamente 38 horas y media de las 40 de margen concedido por la Organización, y me quedó la sensación de que habíamos llegado bastante enteros.


Y este vídeo es el resumen de la experiencia:



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